Verano confitado

.

Blanco y negro Archives - Donde Pongo el Ojo

.

Cobisa, 29 de junio del 2020

Querido amor de verano:

He decidido volver de nuevo a Santiago de Compostela, aún a sabiendas que no te encontraré. Las calles, los monumentos, la gente, parecen más grandes de lo habitual, mi percepción del espacio ha aumentado.

Esta vez se que no estarás a mi lado, quizás lo merezco.

El asesino siempre suele volver al lugar de los hechos. Podría usar una de esas excusas que usamos de manera habitual, esas que siguen los cánones de una sociedad hipócrita, pero a estas alturas sobra cualquier disculpa.

Nunca te lo he contado, pero quiero que sepas cómo llegué a ti.

No fue un capricho, la suerte estaba echada, ya no había vuelta atrás, es hora de sincerarse.

Ese sentimiento que me envolvió y me llevó a cometer ese acto atroz, fue como un aquelarre, te dejas llevar por la magia del momento, tu mente solo procesa las ganas de cometer esa acción.

Encontré una fotografía tuya pegada en el escaparate de una tienda de antigüedades.

Recopilé toda la información que pude, me vestí para la ocasión y salí a buscarte. No me costó mucho localizarte, empezaba mi jugada maestra.

Solo recibí comprensión por tu parte, creo que tú siempre fuiste conciente de la situación, eso hizo más difícil que tomara la decisión final.

Para ello me puse en situación, debía hacerlo de una manera muy sutil, un trabajo bien hecho, limpio, donde no quedara constancia de nuestro encuentro. Además te lo debía,
tus ultimas horas debían de ser muy placenteras. ¡Recuerdas! esa tarde llovía y nos metimos en un portal.

Con las manos temblorosas comencé a quitarte tu atuendo, tú permanecías inmóvil.

Mi nerviosismo dio paso a un excitante juego del cual no quería salir, decidí empezar a saborearte de otro modo, elegí la parte más deliciosa de tu cuerpo, fue todo tan sublime, bocatto di cardinale. !Ummmmm¡, mis papilas empezaron a estallar de gusto, mi respiración se fue agitando, ya no había vuelta atrás.

Desde tu posición observabas comos mis senos se hinchaban y deshinchaban cada vez qué te daba de nuevo otro lametón. Tuvimos que salir corriendo del portal, entraron en ese mismo instante unos estudiantes qué dieron al traste con mi propósito.

El resto ya lo sabes, acabé contigo en la habitación del hotel dos días después.

Querida Tarta de Santiago, fuiste presa de mis más oscuros deseos, siempre te recordaré.

P.D. Quizás me daré otra vuelta por la confitería.

.

Marisol Anguita González “Verano confitado”
Carta ganadora del certamen de cartas de amor del Ayuntamiento de Cobisa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s